Leslie Anderson: “Vine a terminar donde todo comenzó”

Sigue siendo el mismo hombre sencillo que iba saludando a todo el que se encontraba en el camino, hace más de una década, cuando día por día realizaba su trayecto desde su casa en el reparto El Jardín hasta su otra casa, el estadio Cándido González.

Leslie Anderson (Lele), como dice Orishas, regresa a la cuna que lo vio nacer, al barrio que lo vio correr, porque sabe lo que fue, y será, en buena parte por esta isla bella.

“Soy cubano, lo fui donde quiera que estuve y siempre lo seré”, así de contundente inició este diálogo con Lele. “En los diez años que estuve fuera, seguí las actuaciones de Camagüey, porque nunca dejó de ser mi equipo”.

Tras ocho años alejados de sus seres querido, que él mismo reconoció como los más duros de su vida, porque legalmente no podía entrar a Cuba, comenzó a soñar con volver a pisar el terreno del Cándido.

“Hace un año perdí a mi papá, y él me pidió que si algún día dejaban regresar a los peloteros a jugar lo hiciera y terminara mi carrera deportiva aquí, hoy estoy aquí cumpliendo esa promesa. Miguel Borroto, que fue además mi primer director en Series Nacionales y a quien considero un padre, habló conmigo y se me dio esta oportunidad que no desaproveché”.

Como buen hijo agradecido nunca abandonó a sus compañeros e, incluso, desde la distancia los apoyaba, porque a pesar de los contratos millonarios, primero con Tampa y luego con los Gigantes de Yomiuri, algo le faltaba, traía “oxidado” el corazón, le hacía falta cuerda, necesitaba transfusión, sangre de su tierra.

“Siempre seguí el béisbol cubano, y soy fanático de Camagüey, el año que clasificó lo disfruté como si hubiera estado en el equipo.

“La afición ha estado atenta a mis trámites, lo sé, hay una expectativa con el equipo este año a la que se suma mi regreso. A los camagüeyanos, que me sigan abriendo sus corazones, como tiempo atrás, pues ese apoyo es de las cosas que más se extraña y ahora el saber que voy a vivir eso de nuevo es un incentivo”.

Consciente de lo mucho que puede ayudar a sus compañeros de equipo, desde el primer día, con la misma humildad que le hizo ganarse el cariño desde este pueblo, en el clubhouse o en el terreno, Anderson no escatima tiempo para dar un consejo técnico e incluso hasta psicológico: allí lo rodean Leonelito, Darce, Segura, muchachos que no jugaron con él pero sí saben que es tremendo pelotero.

“Hay mucho talento en el equipo, estoy maravillado con tantos jóvenes de calidad. Pienso ayudarlos en todo, enseñarles cómo hacer mejor las cosas, ya sea a la defensa o a la ofensiva, no es que yo sea un gran pelotero pero tengo un poco más de experiencia. Es lo que me toca, voy a jugar ahora con los hijos de muchos peloteros que coincidieron conmigo y admiré mucho, esa oportunidad de regresar a ayudar a ese talento que tenemos es única y la voy a aprovechar. Si cada uno de nosotros hace lo que le toca podemos avanzar y soñar con ese resultado que espera la afición”.

Una pregunta no podía faltar, después de tener experiencia en otras ligas, qué cree que le falta a la nuestra, respondió como quien nunca se ha distanciado de los problemas de la pelota en Cuba.

“Se está trabajando por elevar el nivel técnico de nuestra pelota, las contrataciones en el extranjero, fundamentalmente en Japón pueden ayudar mucho. Lamentablemente no se pudo concretar el acuerdo con la MLB, que hubiera ayudado mucho, pero eso tendrá que llegar en algún momento. Donde quiera que se pueda jugar y contratar a los muchachos hay que hacerlo, es la vía de desarrollo que se utiliza en el mundo. Eso se traduce en que los muchachos van a ver otra forma de jugar y regresarán con mayor nivel, no tengo dudas de que volveremos a estar en el lugar que un día tuvimos.

“Es importante actualizarse con lo que está haciendo el mundo, Borroto lo está haciendo aquí, traer los métodos de entrenamientos que se están utilizando a otros niveles pudiera ayudarnos mucho, porque lo más importante es la consistencia en los resultados.

“Al béisbol hace falta ponerle más ciencia, a mi me ayudó mucho, por ejemplo, verme en los videos e identificar lo que técnicamente estaba haciendo mal, cuando se mejora la técnica todo lo demás sale, aprendes a hacer ajustes tú mismo, de lo contrario no puedes batear lanzamientos que oscilan entre 96 y 100 millas generalmente, esos detalles parecen menores pero no lo son.

“Sin embargo, lo que aprendí en Cuba me sirvió de base para enfrentarme a otros niveles, las preparaciones de los equipo nacionales, los Clásicos, fueron la base de lo que logré fuera del país. Eso se lo debo a las personas que trabajaron conmigo aquí, desde mis padres, los entrenadores y los profesores del Fajardo”.

Y como dice Orisha: “Los viejos de la esquina siempre dicen, no importa lo que tengas, si al bajarte, en la estación, uno regresa siempre a sus raíces”.

“Lele”, poco antes de su primer entrenamiento, mientras caminaba hacia la jaula de bateo, luego de que le dieran una chamarreta del equipo de sus sueños para entrenar, dijo algo que este periodista no dudó en apuntar en su agenda, “esta es mi tierra”.

“Son muchos sentimientos, y aunque algunos piensen que no es nada para lo que viví en el extranjero, no es lo mismo. En este momento siento presión, aunque parezca que no. Volver al Cándido, a jugar con mi equipo, me tiene bien nervioso. Es algo que he pensado desde hace un tiempo para acá, cómo será mi primer turno al bate. Un buen hijo siempre regresa a su casa y yo trataré de dar la respuesta que esperan de mí. Tengo que prepararme bien para mostrar un buen béisbol a la altura de esas expectativas que hay con mi regreso”, sabe que falta poco para que la afición le vuelva a pedir “Lele decide tú”.

“En este momento me siento bien, esperaré qué dice el cuerpo de dirección, sobre dónde y cómo jugaré. Estoy aquí y no me lo creo, y siento de nuevo la presión de hacerlo bien”.

El 54 de los equipos Camagüey nos revela que no viene con el objetivo de regresar al equipo Cuba. “Si se da, bueno pues ya veremos, eso fue lo más grande que hice en ese momento. Pero mi propósito hoy es ayudar a mi provincia.

“Creo que con todo lo que aprendí en este tiempo puedo aportar algo al equipo. He estado en dos play off pero no he podido ser campeón nacional y ese sigue siendo mi sueño”.

Leslie nuca perdió su cubanía, tuvo presente siempre de donde venía, pues como Orishas, su tesoro siempre estuvo en las raíces que corren por debajo de su piel. Quizás por eso, como hace diez años, no dudó en pedirle a la afición que replete el ruedo de los Toros. “Quiero que me abran nuevamente sus corazones, voy dar todo lo que tengo y lo que sé porque este nunca dejó de ser mi equipo.

“Yo no haré otra cosa que jugar con Camagüey, la provincia que me dio la oportunidad de ser Leslie Anderson, de llegar al equipo Cuba. Mi compromiso es con el pueblo y mi director; es lo máximo volver a jugar con Marino, con el Viyo y con Ayala, quienes fueron parte de aquel proyecto y ahora están de vuelta. Ya mi carrera está llegando a su final y vine a terminarla… donde todo comenzó”.

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Rebeldes por ADN

Dice la RAE que rebeldía viene del latín rebelis, que es la cualidad de ser rebelde o la acción propia del rebelde. Desde la psicología, es un tipo de comportamiento humano, es la resistencia o el desafío a la autoridad. Sin embargo, para este pueblo rebeldía viene de Hatuey, Guamá y otros tantos que se rebelaron contra aquellos que se hicieron dueños y señores de esta tierra.

Viene de Pepe Antonio y los criollos, que no creyeron en las cañoneras inglesas y machete en mano dejaron claro que ese era el camino. De Aponte y los adelantados que soñaron, a penas iniciando la decimonovena centuria, una Cuba sin cadenas.

Pensamos, también, en ese padre de todos nosotros, que aún cuando algunos creían imposible la guerra, él la hizo posible y fue el primero en gritar libertad o muerte. En el joven Ignacio que siempre tuvo claro que nuestra redención dependía de arrebatarla por la fuerza de las armas y en el más bronceado de nuestros titanes, ese que mandó a guardar un documento indigno y lo único que pactó bajo los mangos de Baraguá fue el reinicio de la contienda.

Razón tenía Martí, otro de esos majaderos de nuestra historia, “vale más un rebelde que un manso”. Sí, porque nuestra rebeldía también ha llevado marca joven, Mella, Villena, Guiteras, Trejo, son de esos que sin importar edad asumieron que la rebeldía era no estar de acuerdo con las condiciones de la Cuba que les tocó vivir. Y cuando parecía que toda esa lucha pasada había sido en vano, surgió, entonces, el más eterno de nuestros rebeldes y supo contagiar a cientos, tanto que a ellos le debemos todos los 26 del séptimo mes del año, desde 1953 hasta hoy.

Ellos, que después fueron ejercito de pueblo obrero y campesino, coronaron insurrectas las alturas, cinco años fueron suficientes para ofrecernos como estandarte de victoria la obra más rebelde que haya conocido este lado del mundo. Entonces cómo pedirle a este pueblo que no siga apostando por esa rebeldía.

Somos rebeldes, con causa y por obligación, así lo hemos sido siempre, escogimos ser socialista, y peor aún comunistas, en tiempos en los que era mejor ser el mismísimo diablo que mentar a Carlos Marx, y por si no bastaran las cuotas de rebeldía, enfrentamos a un imperio todo, solo con la moral de un puñado de mujeres y hombres dignos.

Aún, por cabeciduros que somos, pretendemos construir una sociedad mejor, con bloqueos, intentos por impedirlo y hasta casi solos defendiendo estas banderas, pero somos así, tan irreverentes que no renunciamos a defender premisas que en otras latitudes son sueños todavía. Y es que esta rebeldía nuestra, muy cubana y que practicamos a diario, no viene del latín rebellis, es cuestión de ADN y se llama Revolución.

No es cuestión de cifras

Foto: Leandro Pérez/Adelante

Foto: Leandro Pérez/Adelante

En materia de informatizar una sociedad no basta con aumentar los accesos de la gente y las instituciones a la red global o nacional. Requiere tecnología y voluntad gubernamental, tenemos una más que la otra, porque tampoco se pueden ocultar las limitaciones tecnológicas propias de un país subdesarrollado.

Sin embargo, este proceso demanda que los encargados de materializar lo que está en la política no se embriaguen con que sí tenemos tantas zonas Wifi o radiobases de tercera generación. Se trata de buscar en cada uno de los organismos y empresas soluciones informáticas a los procesos que se llevan en la entidad. No se concibe una provincia líder en la informatización en el país con alguna de sus grandes empresas todavía llevando la contabilidad a papel y lápiz; mucho más si se cuenta con personal capacitado, ingenieros o técnicos de nivel medio en las ciencias informáticas, en ocasiones hasta subutilizado o haciendo funciones de secretaría.

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Las claves del futuro español

Como suele suceder en las democracias europeas, no todo acaba el día de la elección. España decidió ayer parte de su futuro al darle al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) un triunfo que, aunque no le alcanza para formar gobierno por sí solo, lo pone a la cabeza de las negociaciones que en lo adelante marcarán el destino de la península.

Un reinventado Pedro Sánchez que se las ingenió para vencer en las primarias de su partido en contra hasta de la propia cúpula, tendrá a su cargo la misión de negociar. El resto del hemiciclo quedó, por este orden, Partido Popular (PP), Ciudadanos, Unidas Podemos y el nuevo fenómeno de la política española, el ultraderechista y franquista VOX que contra todo pronóstico logró más disputados de los previsto, lo que lo hace muy peligroso de cara al futuro. Lee el resto de esta entrada

La utopía se construye hoy

Pretender construir un modelo de país diferente con jóvenes en tiempos de fake news y de postverdad para muchos sería una locura, sobre todo si hay quienes nos ven como los inmaduros, despreocupados, incapaces de sostener una obra de tanto sacrificio. Los que estamos todo el tiempo con la “bobería” del celular, la tecnología, Internet, y en la concreta, nada; o sea, que simplemente no estamos preparados o tenemos todavía debilidades ideológicas.

¡Ay, Cuba!, ¿qué hubiera sido de ti de no haber confiado en tus jóvenes? ¿Acaso esos incrédulos se han preguntado qué edad tenía Agramonte cuando le llegó la hora de hacer por este país? No rebasaba los 27 años de edad. ¿Qué decir de Panchito Gómez Toro, aquel que con 20 años decidió quedarse a cuidar el cadáver de su jefe Antonio Maceo aunque le costara la vida? ¿Alguien le dijo a Mella que era inmaduro para fundar, con 22 años, el Partido Comunista de Cuba? Solo 25 tenía Abel cuando le tocó entrar en las páginas de la historia de este país y un Fidel que con 27 pensó en grande, derrocó una tiranía y construyó una nación diferente. Lee el resto de esta entrada

Conversando con Carlos, el influencer camagüeyano

Carlos Alejandro Sánchez Rodríguez, @carlosalejrandotv, tiene 20 años y estudia Lenguas Extranjeras en la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz. Hasta aquí pudiera ser una historia común, de esas que tenemos en cualquier esquina cubana. Le gusta la tecnología, el mundo digital y las redes sociales. Pero su historia se vuelve distinta cuando conoces que las publicaciones de Carlos en Instagram llegan a más de 25 800 personas, de allí que sea considerado un influencer o influenciador.

Para algunos la cuestión de poner fotos en la red pudiera parecer superficial; sin embargo, para este instagramer no lo es. “Lo veo como un trabajo más, de mucha responsabilidad, pues lo que dices llega a miles de personas en el mundo”.Desde el lanzamiento de Instagram en el 2010 se posicionó rápidamente como la competencia de las ya establecidas Facebook y Twitter, entre los más jóvenes. Lee el resto de esta entrada

De locos y loquitos

Explicación necesaria: Este es el grupo de la universidad de mi papá, que desde los diez años de graduado se reúne para celebrar un aniversario más de la V Graduación de Derecho de la Universidad de Camagüey, sus hijos hemos crecido como familia y nos queremos como tal, esto fue algo que escribí para regalarles este 33 aniversario, pero me gustaría compartirlo con ustedes como un ejemplo de la buena vibra que trae la amistad.

Elllos son algunos de los locos

Ellos son algunos de los locos

El mundo está al revés, corren tiempos en que las familias se ven muy pocas veces en el año, a veces solamente hasta por Internet, otros no se acuerdan de tener familias, muchos creen que la amistad pasó de moda o solo importa tener socios, pero no, yo conozco unos locos que no creen en eso, y desafían todos los años la posmodernidad que invita al egoísmo, a que solo importe el yo y nada más. Ellos no son Quijotes ni nada por el estilo, son una muestra de esas cosas lindas que se pueden hacer para mostrarle a la gente que no todo está perdido cuando tantos están dispuestos a ofrecer su corazón. Lee el resto de esta entrada