El paraíso existe, está comprobado científicamente
Lo conocen relativamente pocas personas, pero al centro de la provincia de Camagüey, en Cuba, el paraíso existe realmente, incluso se comenta que puede llegar a competir con el que se describe que está en el cielo, con la ventaja de que el único requisito para trabajar allí es estar vivo y tener deseos de producir.
Su ubicación en la extensa llanura agramontina permite que desde la misma portada que da acceso al lugar el visitante, a su llegada pueda admirar como un mar de plumas, las miles de gallinas de guinea que allí son criadas, las que se mueven compacta y acompasadamente hasta que la vista se pierde en el horizonte.Luego conocerán las cifras de huevos que se recogen diariamente y como se llevan a la incubadora para garantizar la reproducción, incluso sus protagonistas, les contarán como es posible contar tantos animales, alimentarlos y atenderlos desde el punto de vista veterinario.
Ya dentro del paraje sorprende ver las naves de los pavos, blancos, gordos y calmados, compitiendo con nuestro pavo criollo que todos conocemos como guanajos, algunos de los que alcanzan más de 20 libras, pero sin lugar a dudas es la tranquilidad, y el placer que ofrecen los faisanes, hermosos, saludables, multicolores al desplazarse en masas compuestas por cientos de ejemplares los que hacen que este lugar compita con el cielo.
No se trata de un centro turístico, ni pertenece a la empresa para la conservación de la flora y la fauna, ni es propiedad particular, sino una finca de la Unidad Empresarial de Base, radicada en florida, perteneciente al Complejo Agro-Industrial Ruta Invasora, el lugar donde un grupo de trabajadores encabezados por su director Héctor Hernández Limia, decidieron limpiar el marabú y demostrar que si se puede.
El paraíso no es la única finca de la UEB con estas características, antes de llagar a ella está La Década, que se dedica a la cría de carneros, toros y produce huevos de palomas codornices, y otras unidades dedicadas a la producción de carne de cerdo, gallinas, cocos de agua, ganado mayor y hasta pienso, pero una mayor información sobre esta maravilla productiva se la ofreceré en un trabajo que le haremos llegar próximamente.
A la entrada de este Paraíso, no hay una frase bíblica, hay un llamado que nos hiciera uno de los más grandes revolucionarios del mundo, el Ché, a “Rescatar la Cultura del detalle,” sus seguidores en este lugar, han sabido cumplir esta máxima, al pie de la letra.
Publicado el mayo 21, 2012 en Mi columna de opinión y etiquetado en Camagüey, Ché, Cuba, El paraíso, los faisanes, Rescatar la Cultura del detalle. Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.
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