Ni mejores, ni peores. Solamente diferentes

Ayer en la noche nominé a mi candidato a Delegado a la Asamblea Municipal del Poder Popular, el que puede llegar hasta la Asamblea Nacional y ser parte de la dirección del país. Para ello no conté con nadie, es el que yo quiero,  incluso no existe ninguna norma legal que me obligue a nominar al que verdaderamente sea el mejor, sino al  que  creo que lo es, que pueda representar mejor mis intereses, no tiene que ser militante del Partido, puede ser católico, musulmán o ateo  y cualquier vecino puede votar o no  por él.

No  tengo una cédula electoral, que constituya una mercancía codiciada por sargentos políticos, no tengo pasquines que llenen las calles de mi Consejo Popular de propagandas, mi candidata, porque es mujer,  no  ha hecho campaña política para que yo la nomine, mucho menos tiene millones para invertirlos en anuncios televisivos.

Es común reconocer la democracia de la antigua Grecia, como la máxima expresión del poder de la población, en tanto se ejercía en asambleas de modo directo por todos los ciudadanos, pero la realidad histórica es que en Grecia,  no todos los seres humanos eran considerados como personas y no todas las personas eran consideradas ciudadanos, de modo que solo unos pocos eran titulares de los derechos necesarios para ejercerlos democráticamente.

Desde ese territorio helénico viene la imposición  de establecer requisitos convenientemente escogidos para que la democracia sea ejercida ampliamente,  dentro de la clase  que esté en el poder, en ese sentido surgieron partidos políticos que con diferentes nombres representan a la misma gente, también surgieron limitaciones al padrón electoral y limitantes de todo tipo al sufragio, incluso en algunas sociedades como las del norte,  el que más votos populares obtiene no siempre es el que gana la silla presidencial.

Mis elecciones no tienen nada de esto,  pero no por ello son mejores o peores, sencillamente son distintas. El 21 de octubre sabremos si mi candidata es electa delegada.

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Acerca de jorgitoxcuba

Mi nombre es Jorge Jerez Belisario soy un joven discapacitado camagüeyano con parálisis cerebral. He superado mis limitaciones físico-motoras y trastornos del lenguaje, para vencer con voluntad el entuerto de la naturaleza. Gracias a las posibilidades brindadas por la Revolución Cubana, me gradué con Título de Oro la carrera de Periodismo en la Universidad de Camagüey.

Publicado el septiembre 18, 2012 en Mi columna de opinión y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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