No son cosas de juegos

La juventud haciendo historia, con la bandera en sus manos.
Por el amor a la patria cubanos, con más estudio y trabajo.
Todo por la Revolución.
Todo por la Revolución.
Di tú si no di tú, ahora le toca a la juventud.
Van Van

Foto: Leandro Pérez Pérez/Adelante

 

En la Cuba actual conviven mayoritariamente tres generaciones, la que dio la luz al proceso revolucionario, que asaltó el Moncada, subió la Sierra y bajó con la tiranía derrotada. La segunda son los hijos de la revolución y estos tuvieron la misión de hacerla crecer, una tarea bien compleja, pues la construcción de un proyecto de nación tan ambicioso como el nuestro no ha sido una tarea cómoda. La tercera es la mía, la de los jóvenes actuales con desafíos iguales de complejos que nuestros padres y abuelos.

Nosotros somos los hijos del periodo especial, los que no conocimos la Cuba próspera de los años `80, la de la supuesta pérdida de valores, la de las transformaciones de la educación, los Profesores Generales Integrales y la batalla de ideas. La generación que en muy poco tiempo nos tocará asumir un desafío que a veces cuesta trabajo entender su magnitud. El futuro que desde hace años se viene diciendo que está en manos de la juventud, ya es presente.

Hoy nos toca demostrar que nuestros padres y abuelos no se equivocaron en elegir el socialismo como la solución para los problemas del país. Un régimen que aquí no fue impuesto por los tanques soviéticos como sucedió en buena parte de Europa. Este, que es típicamente cubano, es producto del desarrollo endógeno de nuestra consciencia de país y por ello como alertara Fidel en el 2006, también corremos el riesgo de autodestruirlo.

Antes, todo el mundo sabía que optar por el socialismo implicaba la posibilidad de perder la vida en el intento, era de patria o muerte, pero entender que hoy se mantiene la disyuntiva y que el futuro de Cuba, sigue siendo como dijera Rosa Luxemburgo “Socialismo o barbarie”, es la garantía de nuestra supervivencia y a su vez el reto más difícil de los jóvenes cubanos en la actualidad, sobre todo si el capitalismo se vende como lo moderno y el sistema de las posibilidades.

Para no autodestruirnos como nación, sin que parezca consigna, tenemos el deber de hacer nuestro sistema próspero y sustentable, darle valor al obrero, al trabajador común, y hacer al Estado competitivo en un escenario donde cada día parecen más atractivas las formas de gestión no estatal. Si en Cuba logramos que la economía alcance niveles aceptados, menor cantidad de jóvenes se trazarán proyectos de vida fuera del país.

Otro de los desafíos más importantes consiste en sobrevivir a la guerra cultural que se nos hace, donde la industria foránea del Entertainment se empeña en demostrarnos que nuestro modelo fracasó y “casualmente” la única alternativa que se nos da es la del capitalismo, y en este punto me remito una vez más a lo escrito por Allen Dulles, el norteamericano que ideó la estrategia para derrocar a la URSS: “Nuestra principal apuesta será la juventud. La corromperemos, desmoralizaremos y pervertiremos.” Cualquier coincidencia con la realidad, en este caso, no es pura casualidad. No por gusto el Air Force One aterrizó en la Habana y Obama se nos presentó como el nuevo amigo que resolvería todos nuestros los problemas.

En los tiempos del Internet, los paquetes y todo un bombardeo ideológico intencionado a quienes aparentemente más débiles estamos, se impone educar a nuestros niños, adolescentes y jóvenes para la recepción de esos materiales y no caer en la trampa de quienes pretenden desdibujar al enemigo. Aunque pueda parecernos un teque pesado, de vez en cuando hay que preguntarle a la historia de dónde venimos y porqué elegimos este camino, no podemos dejarnos engañar por aquellos que pretenden desmontarla y desarmarnos.

No es secreto que hoy se nos propone el mundo “rico” de la apolítica, del yo, del egoísmo, del cero compromiso, un postmodernismo a lo cubano y cada vez se hace más difícil no caer en esas tentaciones. La apuesta tendrá que ser, inevitablemente, a crear una cultura de resistencia que siga privilegiando los valores del anticonsumo, las esencias y el ser por encima del tener.

Estos son solo algunos retos, pues en un mundo dominado por el capital, pretender construir un hombre nuevo, en una sociedad diferente y con jóvenes, parece cosa de locos, de Quijotes y molinos, pero es lo que nos tocó por vivir en Cuba y pretender llevar adelante el empeño de edificar una alternativa, no solo por los 11 millones que viven en esta tierra, sino también por aquellos que sueñan con una realidad diferente y nos toman como faro. Estos desafíos no son cosas de juegos, sin embargo sí nos jugamos mucho.

Anuncios

Acerca de jorgitoxcuba

Mi nombre es Jorge Jerez Belisario soy un joven discapacitado camagüeyano con parálisis cerebral. He superado mis limitaciones físico-motoras y trastornos del lenguaje, para vencer con voluntad el entuerto de la naturaleza. Gracias a las posibilidades brindadas por la Revolución Cubana, me gradué con Título de Oro la carrera de Periodismo en la Universidad de Camagüey.

Publicado el mayo 11, 2017 en Mi columna de opinión y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: