Archivos Mensuales: septiembre 2017

57 parecen demasiado, pero no

En mi cuadra Alfredito y Luisito tienen 9 y 12 años, todavía quizá no sepan lo que es ideológicamente correcto, sin embargo el sueño del primero es ser el presidente del CDR, y el segundo peló él solito todas las viandas del último ajiaco. Y es que mientras algunos dicen que ya no cumple ningún objetivo en la Cuba del siglo XXI, o sólo se limitan a decir “en mi barrio los CDR no existen”, otros sí la reclaman y exigen que funcione bien.

Es verdad, el tiempo ha pasado, sus 57 años parecen ser el principal desafío que tienen los Comité de Defensa de la Revolución. No perecer es, sin dudas, el más fuerte reto para una organización única en el mundo. Esa genialidad de nuestro gigante de verde olivo, no podemos darnos el lujo de perderla, pues estaríamos renunciando a uno de los ejes esenciales dentro la sociedad cubana, porque eso han sido desde aquella histórica noche de septiembre. Lee el resto de esta entrada

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Con la escuela en casa

Foto: Leandro Pérez Pérez

Foto: Leandro Pérez Pérez

La escuelita Horacio Cobiella de la calle 15 del Modelo recibió una visita inesperada y por muy preparados que estuvieron sus trabajadores siempre se hizo sentir. Irma, la visitante, se llevó parte del techo de algunas de sus pequeñas aulas y el baño de los niños.

Además, las raíces del viejo árbol que daba sombra al patio derribaron el pozo del agua. En tales condiciones parecía cosa de futuro reiniciar las clases allí, pero fue en ese momento cuando cuatro casas del barrio se convirtieron en aulas. Hasta una de ellas se llegó a Adelante en busca de una historia de esas que los huracanes no se pueden llevar.

Frente a la escuela viven Tomás Sotomayor e Inry Daicy Armas, ellos fueron de los primeros en convertir la terraza de su casa en un aula de cuarto grado, cuenta la maestra Dora que enseguida movieron la pizarra, las sillas y las mesas para el ranchón de Tomás y allí reiniciaron el curso, “el apoyo de ellos fue muy importante, pues este grado, por ejemplo, tiene mucho contenido y además tiene una prueba final para terminar el primer ciclo. Por eso no es conveniente perder clases y convierte en doblemente meritoria la ayuda brindada por Tomás y Daicy, quienes son ya parte de nuestra escuelita”, dijo la maestra mientras recordaba los dos días que tuvo que improvisar un aula en la casa de estos vecinos.

Foto: Leandro Pérez Pérez

Al preguntarle a Tomás por qué lo hicieron, la respuesta fue corta pero contundente, “esa es nuestra escuela”, y es que su casa es casi una extensión del centro educacional, al punto que todavía permanecen allí resguardadas las computadoras, los televisores y parte de la base material de estudio.

“Así mismo lo hicimos cuando Ike, hace 8 años, pues ese es el deber nuestro como cubanos y revolucionarios, no podíamos permitir que los alumnos perdieran más clases, por eso buscamos esta solución y los niños se pusieron muy contentos, pues adoran a mi esposa, estaban como en su propia aula”, explicó Tomás.

Después de colar café, como es costumbre en los hogares cubanos cuando llega visita, Daicy se sumó a la conversación, “a cada rato los niños me preguntan: tía cuándo vamos para el ranchón de nuevo, eso es una muestra de que se sintieron bien, muchos pudieran pensar que es un trabajo adicional, pero no, estoy muy orgullosa de haberlo hecho, y si mil veces viene Irma, mil veces mi casa estará disponible”, enfatizó; pero ojalá no se repita y esta historia quede solo para contar, como una muestra de la madera de la que estamos hecho los cubanos.

Entre lo suyo y lo nuestro, el deber

Ya soplaban fuertes los vientos en Sierra de Cubitas, cuando Yosbel Piñeiro Pimentel recibió una llamada, era de la sede del tribunal en esa localidad camagüeyana, donde labora como asistente judicial. Al joven de 27 años le habían dado la tarea de quedarse al frente del sitio durante las largas y difíciles horas de Irma.

La noticia lo hizo reaccionar de inmediato. La furia de los vientos le había arrancado el impermeable al techo y el huracán colaba por miles las gotas de agua para el local donde estaban reguardados los medios informáticos y los procesos judiciales. Sin pensarlo dos veces Yosbel salió del hogar donde estaba autoevacuado, se despidió de su esposa, de su niño y de los suegros con un hasta ahorita, sin saber que ese ahorita se le convertiría en una de las noches más difíciles de su vida. La esposa solo atinó a preguntarle “¿tú vas a ir así para allá, como está el tiempo?” Lee el resto de esta entrada

¿Un proyecto de vida o una vida de proyectos?

Yoan está en el preuniversitario, pero su sueño, cuando se gradúe, es tener su propio negocio; y María Karla estudia medicina, pero piensa ejercerla fuera de Cuba, pues según ella, aquí son imposibles sus aspiraciones. Alguien me dijo hace poco, también, que su proyecto de vida no era en Cuba — parece que está de moda la frase—, porque este país no le daba la posibilidad de desarrollar sus planes. ¿Qué tipo de planes? le pregunté y me respondió que viajar y conocer el mundo, ¿acaso un proyecto de vida es algo tan simple como viajar?

Claro que no, es un constructo que define al conjunto de conocimientos, emociones, acciones, motivaciones, que de manera coordinada, según los especialistas, buscan el logro de determinadas metas, propósitos u objetivos específicos en una perspectiva futura. Lee el resto de esta entrada

La otra cara de Irma

Generalmente estos detalles no salen por los medios y muchos menos por los internacionales, esos que cacarean la libertad de expresión pero que al final están presos dentro de su misma burbuja. Hasta el momento yo había vivido los ciclones desde casa, tenía la referencia del sistema cubano de Defensa Civil, pero con Irma lo viví de una forma distinta, como todos mi colegas que aun bajo la fuerza de los vientos y aguaceros torrenciales buscaban la noticia y los medios para informársela al pueblo, algunos hasta amanecieron en sus puestos, después de un día arduo de labor. Otros se marcharon a Santa Lucía, Nuevitas, Esmeralda para recibir a Irma. Lee el resto de esta entrada