Archivos Mensuales: marzo 2018

Martí sin pedestal

Dialogar con un héroe de este siglo, de los que sintetizan los valores de todo un pueblo, siempre es un privilegio. Sin embargo, la conversación se vuelve aún más interesante si se habla de un cubano sin igual, de otro héroe fuera de las dimensiones humanas, de esos hombres que nacen cada cien años, de los que llevan en sí el decoro de otros muchos. René González, vicepresidente de la Sociedad Cultural José Martí, habla apasionadamente de quien marcó la historia de Cuba desde las últimas décadas del siglo XIX y sigue haciéndolo a 123 años de distancia.

Acercarlo a los jóvenes, bajar al héroe del pedestal, mostrar aún más su parte humana, terrenal, de hombre común; sacarlo de los libros de textos y las vallas, hacerlo creíble para los chicos de hoy y de mañana es, según René, el principal reto de quienes defienden el legado del más universal de los cubanos.

—¿Cuán importante es remitirse a la herencia martiana en los tiempos actuales?

—Martí ha sido importante en todos los tiempos, porque su pensamiento es esencial en la resistencia de Cuba a la absorción imperialista. Fue el primero que interpretó el carácter expansionista de los Estados Unidos, luego fue vital durante la república neocolonial para sostener nuestra identidad, nos indicó el camino de la rebelión contra la dictadura. Fue la luz de la Revolución y con su guía muchos cubanos salieron a defender las conquistas por las que se había luchado.

“Hoy es doblemente importante remitirse a él, es y será la guía con la que contamos para que nuestros hijos y nietos continúen alzando las banderas de la soberanía. Para que sigamos en la misión de construir una sociedad justa para todos, para continuar por el camino del socialismo y que el comunismo siga siendo una meta, Martí tendrá que seguir formando parte de las esencias de este pueblo. Téngase en cuenta que ningún cubano ha sido socialista y comunista sin antes haber sido martiano”.

Escucha “René González habla de su héroe: José Martí” en Spreaker.

—¿Estamos los cubanos en deuda con él?

—No sé si ser tan duro con el pueblo cubano. Nosotros hemos luchado en condiciones muy desventajosas por mantener a Martí vivo en la obra que construimos, hemos saldado parte de nuestra deuda con él. Sin embargo, lógicamente, nos quedan deudas: tenemos que seguir construyendo la república con todos y para el bien de todos que soñó; estamos obligados por la historia a ser —y en eso hemos cumplido— el valladar que se interpone entre el imperialismo norteamericano y los pueblos. Eso implica un repensar de lo que estamos haciendo, una constancia y una inversión, si no podríamos dejar de serlo, y costaría muy caro. Hay que entender el rol de Cuba con el resto de la humanidad para mantener la disposición de llevar la solidaridad y ese amor martiano al resto del mundo.

“Tenemos el deber de constituirnos en ese país que soñó, colocado en el centro de la balanza que sostiene el equilibrio del mundo. Es el rol de Cuba. Mucha gente nos mira con esperanza y es nuestra la responsabilidad de sostener esa esperanza; la mejor forma de honrarlo.”

El héroe convidó a los más jóvenes a encontrar el Pepe que todos los cubanos llevamos dentro: “Mientras yo esté en esta tarea daré lo mejor de mí para que ese Martí florezca en cada uno de esos corazones”.

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La Ciudad del No Parking

A Rafael no le gusta ir al Centro Histórico de la ciudad en su auto. Cuando se decide a hacerlo, por necesidad o por comodidad, tiene que dar varias vueltas para encontrar dónde estacionar el Lada que le entregaron por ser vanguardia nacional en los años ochenta. Cuenta, además, que varias veces lo han multado por parquear en sitios donde está prohibido, ya se le ha hecho un trauma el tema.

Rafael pudiera ser también Alberto, Rosa, Enrique, o cualquiera que circule en autos, ya sea estatal o particular, por el Casco Histórico de Camagüey; una ciudad donde proliferan las señales de prohibición de estacionamiento y cada vez son menos las áreas destinadas a este fin. A lo mejor los citadinos como Rafael pueden optar por hacer el recorrido a pie, pero y si es un visitante, nacional o extranjero, ¿lo entenderá? Lee el resto de esta entrada

Voté por Cuba

Mi voto y el de mi familia fue Por Cuba, la misma isla que no me dejó morir cuando estuve grave a los pocos días de nacer, por la Revolución que me ha garantizado todo cuanto he necesitado para ser igual a los demás, por Fidel, el artífice de esta obra, por Raúl, de quien recibí el abrazo más tierno de toda mi vida. Por los cubanos, esos compatriotas sin iguales que han resistido de todo en la defensa de su derecho a construir una alternativa que puede ser otra que el socialismo.

Acabo de ejercer mi derecho al voto, lo hice por quien yo entiendo que sea mejor. Aquí las elecciones son tranquilas, no hay revueltas, aunque puede haber sus planes no se lanzan porque los que estamos con la patria somos más.

Mientras en otros países esto es un negocio, yo no tengo una cédula electoral, que constituya una mercancía codiciada por sargentos políticos, no tengo pasquines que llenen las calles de mi Consejo Popular de propagandas, mis candidatos no han hecho campaña política para que yo vote por una de ellas, mucho menos tienen millones para invertirlos en anuncios televisivos, solo cuentan con la moral.

Todavía recuerdo la primera vez que ejercí mi derecho al voto, iba orgulloso, pues ya era grande, esto es lo mucho que significa saber que eres parte de un sistema electoral que está dentro de los más transparentes del mundo.

Esto pasa únicamente en Cuba, un mi país que puede no ser el más justo del mundo, pero si el menos injusto.