El socialismo es sexy

Hace tres años visité el Junge Welt, periódico alemán que en la antigua RDA era el homólogo del Juventud Rebelde. Mientras conversaba de financiamiento, técnicas periodísticas y hasta de un poco de ética, vi un cuadro que conserva una plana original del octubre de 1989, artísticamente muy bien concebida, con un despliegue fotográfico impresionante. Encabeza esa portada una foto de dos jóvenes señalando el horizonte, y la traducción del titular, para sorpresa mía, era algo así como “Mirando al futuro”. Desde ese día me he preguntado: qué futuro estaban mirando aquellos muchachos, cuando, unos 15 días después de esa publicación, el Muro de Berlín se vino abajo.

Ahora mismo en mi cabeza varios conceptos están dando vueltas: lucha de clases, revolución, socialismo, comunismo, juventud, continuidad… todos enlazados por un eje transversal llamado Cuba. Sin embargo, nosotros, los más jóvenes, pensamos poco en esas cosas. Lo agitado de la vida, la moda, la última serie o película, muchas veces no nos permiten filosofar, y cuando alguien lo hace, nos parece muela y algo distante. Solo vamos a ellos cuando de una tarea de Cultura Política o de Filosofía se trata. Por supuesto, es entonces para convertimos en meros reproductores de lo que se dice en un libro de texto.

Cómo hablar de socialismo cuando mi generación lo asocia con carencias, con el período especial, cómo hablar de esos temas si la máxima: de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo, muchas veces en la Cuba de hoy no se cumple, y hay quienes sin trabajar viven mejor que los que se pasan jornadas, de sol a sol, quemando glucosa.

Cómo querer ser comunista, si a mis padres los educaron diciéndoles cuando no se comían la comida de la beca que los buenos comunistas tenían que consumir lo malo y lo bueno. Cómo ver en el sistema actual cubano la solución de nuestras dificultades si a corto plazo no se vislumbra un cambio y sigue siendo tan difícil salir del círculo vicioso productividad y salario.

Sin embargo, en entender que, por encima de eso, está en el socialismo la solución para los problemas de Cuba, nos va la vida, y aún muchos no estamos conscientes de que somos nosotros, los más jóvenes, quienes llevaremos adelante este proyecto de construcción colectiva de país. Por ello no concibo como todavía desde determinadas posiciones el discurso es “los jóvenes son el futuro”. No, ya no somos futuro, hay que acabar de comprender que somos presente y siempre lo hemos sido; la historia lo demuestra con claridad meridiana, desde Céspedes hasta hoy.

Aunque muy pocos sabían en los inicios del proceso revolucionario qué significaba socialismo y cómo se construía, no es secreto que llegamos a él mediante un proceso endógeno, porque se volvió la única alternativa de desarrollo e independencia para un país subdesarrollado, colonizado por 400 años y dependiente de la potencia más poderosa del mundo.Al triunfo de la Revolución fue la única manera de encaminar un verdadero programa que eliminara el latifundio, que acabara con el dominio extranjero

de la economía y las finanzas, que significara una mejoría real para la mayoría de la población. Todas las otras inexorablemente orbitaban alrededor de los EEUU. Aunque ya con otras condiciones, esta continúa siendo nuestra única opción, la de seguir optando por un sistema que, sin igualitarismos, garantice repartir lo poco que tenemos entre todos.

Algunos podrán decir que soy un soñador, pero como dijo Lennon en Imagine, “no soy el único”, y este no es un asunto de los cuatro o cinco que hoy levantamos las banderas rojas, sino que estoy convencido de que es en estas banderas donde está la salvación para la humanidad. El mundo no aguanta los niveles de consumo que impone el capitalismo, sobre todo cuando uno sabe, por ejemplo, que del puerto de Bremen Haven salen un mínimo de ocho mil autos cada tres días para los EEUU. ¿Cuántos planetas de repuesto hacen falta para mantener este despilfarro? ¿Cómo hacer que esto se comprenda?

Allí está el reto: en desempolvar el Marxismo y traducirlo a nuestra lengua coloquial y juvenil, en demostrar que lo nuestro no es un modelo fracasado. Junto a la fotocopia de la primera plana del Junge Welt, guardo como uno de mis mejores recuerdos un afiche diseñado por quienes tienen que reinventarse todos los días las maneras de seguir defendiendo este ideal frente al anticomunismo y el capital. “El socialismo es sexy”, pregona, y sin lugar a dudas tienen razón. Solo basta creerlo y encontrarle su sex appeal.

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Acerca de jorgitoxcuba

Mi nombre es Jorge Jerez Belisario soy un joven discapacitado camagüeyano con parálisis cerebral. He superado mis limitaciones físico-motoras y trastornos del lenguaje, para vencer con voluntad el entuerto de la naturaleza. Gracias a las posibilidades brindadas por la Revolución Cubana, me gradué con Título de Oro la carrera de Periodismo en la Universidad de Camagüey.

Publicado el abril 9, 2018 en Mi columna de opinión y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Jorgito, como siempre deleitándonos con tus artículos, muy bien

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