Archivos diarios: julio 31, 2019

Leslie Anderson: “Vine a terminar donde todo comenzó”

Sigue siendo el mismo hombre sencillo que iba saludando a todo el que se encontraba en el camino, hace más de una década, cuando día por día realizaba su trayecto desde su casa en el reparto El Jardín hasta su otra casa, el estadio Cándido González.

Leslie Anderson (Lele), como dice Orishas, regresa a la cuna que lo vio nacer, al barrio que lo vio correr, porque sabe lo que fue, y será, en buena parte por esta isla bella.

“Soy cubano, lo fui donde quiera que estuve y siempre lo seré”, así de contundente inició este diálogo con Lele. “En los diez años que estuve fuera, seguí las actuaciones de Camagüey, porque nunca dejó de ser mi equipo”.

Tras ocho años alejados de sus seres querido, que él mismo reconoció como los más duros de su vida, porque legalmente no podía entrar a Cuba, comenzó a soñar con volver a pisar el terreno del Cándido.

“Hace un año perdí a mi papá, y él me pidió que si algún día dejaban regresar a los peloteros a jugar lo hiciera y terminara mi carrera deportiva aquí, hoy estoy aquí cumpliendo esa promesa. Miguel Borroto, que fue además mi primer director en Series Nacionales y a quien considero un padre, habló conmigo y se me dio esta oportunidad que no desaproveché”.

Como buen hijo agradecido nunca abandonó a sus compañeros e, incluso, desde la distancia los apoyaba, porque a pesar de los contratos millonarios, primero con Tampa y luego con los Gigantes de Yomiuri, algo le faltaba, traía “oxidado” el corazón, le hacía falta cuerda, necesitaba transfusión, sangre de su tierra.

“Siempre seguí el béisbol cubano, y soy fanático de Camagüey, el año que clasificó lo disfruté como si hubiera estado en el equipo.

“La afición ha estado atenta a mis trámites, lo sé, hay una expectativa con el equipo este año a la que se suma mi regreso. A los camagüeyanos, que me sigan abriendo sus corazones, como tiempo atrás, pues ese apoyo es de las cosas que más se extraña y ahora el saber que voy a vivir eso de nuevo es un incentivo”.

Consciente de lo mucho que puede ayudar a sus compañeros de equipo, desde el primer día, con la misma humildad que le hizo ganarse el cariño desde este pueblo, en el clubhouse o en el terreno, Anderson no escatima tiempo para dar un consejo técnico e incluso hasta psicológico: allí lo rodean Leonelito, Darce, Segura, muchachos que no jugaron con él pero sí saben que es tremendo pelotero.

“Hay mucho talento en el equipo, estoy maravillado con tantos jóvenes de calidad. Pienso ayudarlos en todo, enseñarles cómo hacer mejor las cosas, ya sea a la defensa o a la ofensiva, no es que yo sea un gran pelotero pero tengo un poco más de experiencia. Es lo que me toca, voy a jugar ahora con los hijos de muchos peloteros que coincidieron conmigo y admiré mucho, esa oportunidad de regresar a ayudar a ese talento que tenemos es única y la voy a aprovechar. Si cada uno de nosotros hace lo que le toca podemos avanzar y soñar con ese resultado que espera la afición”.

Una pregunta no podía faltar, después de tener experiencia en otras ligas, qué cree que le falta a la nuestra, respondió como quien nunca se ha distanciado de los problemas de la pelota en Cuba.

“Se está trabajando por elevar el nivel técnico de nuestra pelota, las contrataciones en el extranjero, fundamentalmente en Japón pueden ayudar mucho. Lamentablemente no se pudo concretar el acuerdo con la MLB, que hubiera ayudado mucho, pero eso tendrá que llegar en algún momento. Donde quiera que se pueda jugar y contratar a los muchachos hay que hacerlo, es la vía de desarrollo que se utiliza en el mundo. Eso se traduce en que los muchachos van a ver otra forma de jugar y regresarán con mayor nivel, no tengo dudas de que volveremos a estar en el lugar que un día tuvimos.

“Es importante actualizarse con lo que está haciendo el mundo, Borroto lo está haciendo aquí, traer los métodos de entrenamientos que se están utilizando a otros niveles pudiera ayudarnos mucho, porque lo más importante es la consistencia en los resultados.

“Al béisbol hace falta ponerle más ciencia, a mi me ayudó mucho, por ejemplo, verme en los videos e identificar lo que técnicamente estaba haciendo mal, cuando se mejora la técnica todo lo demás sale, aprendes a hacer ajustes tú mismo, de lo contrario no puedes batear lanzamientos que oscilan entre 96 y 100 millas generalmente, esos detalles parecen menores pero no lo son.

“Sin embargo, lo que aprendí en Cuba me sirvió de base para enfrentarme a otros niveles, las preparaciones de los equipo nacionales, los Clásicos, fueron la base de lo que logré fuera del país. Eso se lo debo a las personas que trabajaron conmigo aquí, desde mis padres, los entrenadores y los profesores del Fajardo”.

Y como dice Orisha: “Los viejos de la esquina siempre dicen, no importa lo que tengas, si al bajarte, en la estación, uno regresa siempre a sus raíces”.

“Lele”, poco antes de su primer entrenamiento, mientras caminaba hacia la jaula de bateo, luego de que le dieran una chamarreta del equipo de sus sueños para entrenar, dijo algo que este periodista no dudó en apuntar en su agenda, “esta es mi tierra”.

“Son muchos sentimientos, y aunque algunos piensen que no es nada para lo que viví en el extranjero, no es lo mismo. En este momento siento presión, aunque parezca que no. Volver al Cándido, a jugar con mi equipo, me tiene bien nervioso. Es algo que he pensado desde hace un tiempo para acá, cómo será mi primer turno al bate. Un buen hijo siempre regresa a su casa y yo trataré de dar la respuesta que esperan de mí. Tengo que prepararme bien para mostrar un buen béisbol a la altura de esas expectativas que hay con mi regreso”, sabe que falta poco para que la afición le vuelva a pedir “Lele decide tú”.

“En este momento me siento bien, esperaré qué dice el cuerpo de dirección, sobre dónde y cómo jugaré. Estoy aquí y no me lo creo, y siento de nuevo la presión de hacerlo bien”.

El 54 de los equipos Camagüey nos revela que no viene con el objetivo de regresar al equipo Cuba. “Si se da, bueno pues ya veremos, eso fue lo más grande que hice en ese momento. Pero mi propósito hoy es ayudar a mi provincia.

“Creo que con todo lo que aprendí en este tiempo puedo aportar algo al equipo. He estado en dos play off pero no he podido ser campeón nacional y ese sigue siendo mi sueño”.

Leslie nuca perdió su cubanía, tuvo presente siempre de donde venía, pues como Orishas, su tesoro siempre estuvo en las raíces que corren por debajo de su piel. Quizás por eso, como hace diez años, no dudó en pedirle a la afición que replete el ruedo de los Toros. “Quiero que me abran nuevamente sus corazones, voy dar todo lo que tengo y lo que sé porque este nunca dejó de ser mi equipo.

“Yo no haré otra cosa que jugar con Camagüey, la provincia que me dio la oportunidad de ser Leslie Anderson, de llegar al equipo Cuba. Mi compromiso es con el pueblo y mi director; es lo máximo volver a jugar con Marino, con el Viyo y con Ayala, quienes fueron parte de aquel proyecto y ahora están de vuelta. Ya mi carrera está llegando a su final y vine a terminarla… donde todo comenzó”.