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13 de agosto, un día para héroes

Una vez más es 13 de agosto cumpleaños de dos grandes, cada uno en su tiempo, el primero invicto, tal parece ser de otro planeta, el segundo uno de sus mejores discípulos. Cuando se habla del jefe, del caballo, del uno, del barbudo, del comandante, en sí de Fidel, no se puede dejar de hablar de su privilegio histórico de transformar tanto el mundo y vivir para verlo. Ángel y Lina se quedaron vacíos con ese muchacho, aunque su hermano Raul no se queda atrás…

El segundo, un héroe de estos tiempos, alumno destacado del comandante, no atacó el Moncada, no subió a la Sierra, aunque fue a Angola sus dotes las demostró unos años después. Resistente, verdugo del odio imperial, René demostró, al igual que lo hacen sus cuatros hermanos de que talla son los cubanos dignos.

La madre natura es sabia, entre los homenajeados de hoy existe un denominador común, La Revolución, el primero la creó junto a otros valerosos jóvenes, el segundo la mantuvo… Llegue con estas líneas a los dos mi más grande admiración y respeto.

Los dones de mi Comandante

El 13 de agosto de 1926 prometía ser un día igual a los demás, pero un acontecimiento cambió el curso de la historia, se sintió un armónico ruido de un gigantesco carruaje, el llanto fuerte de un niño, se abre una puerta, se anunciaba el nacimiento del segundo de los hijos varones de la familia.

De repente entra un rayo de luz que ilumina toda la habitación, el pequeño aún en los brazos de su madre a la que se acercó una bella hada y dijo traigo para tu hijo siete dones, los que comenzó a enumerar y cada vez que le concedía un don con su varita daba un delicado toque sobre el inquieto niño:

• Te concedo el don de la inteligencia, que ya tienen otros, pero tu gracia será saberla usar para ayudar a todos.
• Te concedo el don de la fortaleza sin medida, la que compartirás con todos los débiles.
• Te concedo el don de la justeza, al que no faltarás ni un solo instante de tu vida.
• Te concedo el don de la valentía, el que te hará grande.
• Te concedo el don de la dignidad, la que no abandonarás jamás.
• Te concedo el don de la honestidad y el de la verdad, con los que guiarás a todo un pueblo.

Luego el hada sentenció, si cumple con sus dones, sin faltar a uno solo de ellos durante ochenta años alcanzará el don con que muchos hombres sueñan pero pocos pueden lograr y no seré yo su hada protectora la que lo concederá, sino el pueblo que comandará.

Justamente hoy, a más de ochenta años de tu nacimiento, Fidel, el pueblo que comandas te concede el octavo de tus dones, el de la inmortalidad.

 Jorgito

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Gracias Fidel

Es increíble, hasta la madre naturaleza y para algunos, las fuerzas del más allá, ofrecen su complicidad para celebrar el cumpleaños de un ser excepcional, para mí el mejor de los hombres del siglo XX y lo que va del XXI, aunque nunca ha recibido el ya desacreditado premio Nóbel de la PAZ, tiene en su poder el reconocimiento de miles de millones en su tierra y en el mundo.

Mientras en las ultimas jornadas los deportistas de la isla le dedican las medallas obtenidas en Londres, o los trabajadores cumplen con sus metas en saludo a su 86 aniversario, la naturaleza también regalará algo especial, por estas noches se podrá visualizar desde la tierra una lluvia de estrellas que parecen estar enviadas por el ángel de la guarda, ese que lo ha protegido tantas veces que han querido ponerle fin a su existencia. Su fuerza moral es tan grande que constituye un peligro para los intereses de los ricos. Lee el resto de esta entrada

Los dones de mi Comandante

El 13 de agosto de 1926 prometía ser un día igual a los demás, pero un acontecimiento cambió el curso de la historia, se sintió un armónico ruido de un gigantesco carruaje, el llanto fuerte de un niño, se abre una puerta, se anunciaba el nacimiento del segundo de los hijos varones de la familia.

De repente entra un rayo de luz que ilumina toda la habitación, el pequeño aún en los brazos de su madre a la que se acercó una bella hada y dijo traigo para tu hijo siete dones, los que comenzó a enumerar y cada vez que le concedía un don con su varita daba un delicado toque sobre el inquieto niño:

• Te concedo el don de la inteligencia, que ya tienen otros, pero tu gracia será saberla usar para ayudar a todos.
• Te concedo el don de la fortaleza sin medida, la que compartirás con todos los débiles.
• Te concedo el don de la justeza, al que no faltarás ni un solo instante de tu vida.
• Te concedo el don de la valentía, el que te hará grande.
• Te concedo el don de la dignidad, la que no abandonarás jamás.
• Te concedo el don de la honestidad y el de la verdad, con los que guiarás a todo un pueblo.

Luego el hada sentenció, si cumple con sus dones, sin faltar a uno solo de ellos durante ochenta años alcanzará el don con que muchos hombres sueñan pero pocos pueden lograr y no seré yo su hada protectora la que lo concederá, sino el pueblo que comandará.

Justamente hoy, a más de ochenta años de tu nacimiento, Fidel, el pueblo que comandas te concede el octavo de tus dones, el de la inmortalidad.