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Voté por Cuba

Mi voto y el de mi familia fue Por Cuba, la misma isla que no me dejó morir cuando estuve grave a los pocos días de nacer, por la Revolución que me ha garantizado todo cuanto he necesitado para ser igual a los demás, por Fidel, el artífice de esta obra, por Raúl, de quien recibí el abrazo más tierno de toda mi vida. Por los cubanos, esos compatriotas sin iguales que han resistido de todo en la defensa de su derecho a construir una alternativa que puede ser otra que el socialismo.

Acabo de ejercer mi derecho al voto, lo hice por quien yo entiendo que sea mejor. Aquí las elecciones son tranquilas, no hay revueltas, aunque puede haber sus planes no se lanzan porque los que estamos con la patria somos más.

Mientras en otros países esto es un negocio, yo no tengo una cédula electoral, que constituya una mercancía codiciada por sargentos políticos, no tengo pasquines que llenen las calles de mi Consejo Popular de propagandas, mis candidatos no han hecho campaña política para que yo vote por una de ellas, mucho menos tienen millones para invertirlos en anuncios televisivos, solo cuentan con la moral.

Todavía recuerdo la primera vez que ejercí mi derecho al voto, iba orgulloso, pues ya era grande, esto es lo mucho que significa saber que eres parte de un sistema electoral que está dentro de los más transparentes del mundo.

Esto pasa únicamente en Cuba, un mi país que puede no ser el más justo del mundo, pero si el menos injusto.

 

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Orgullosos defensores de nuestras urnas

Muchos no nos comprenden, algunos dicen que son un show, una pantalla, pero lo cierto es que esta pequeña isla, su gente, su pueblo da lecciones, nuevamente, al mundo de un proceso transparente.

No tenemos una cédula electoral, que constituya una mercancía codiciada por sargentos políticos, no tenemos pasquines que llenen las calles de los Consejos Populares de propagandas, los candidatos no han hecho campaña política para que se vote por ellos, mucho menos tienen millones para invertirlos en anuncios televisivos, solo cuentan con la moral, y si fueran pocas esas singularidades pueden sumarles que las urnas no son custodiadas por el ejército, sino que nuestros niños amanecen en los colegios y esa es su responsabilidad.

Para Maico Pérez Acosta cuidar lar urnas viene siendo una especie de juego, está muy alegre, dice “Votó” con una energía que se siente en todos los alrededores de la Escuela Primaria Ana Betancourt de Mora, “estoy aquí por él”, respondió señalando una foto del Comandante, parece imposible si les digo que está en primer grado, pero me convenció cuando dijo, “y ya se escribir Fidel”. Lee el resto de esta entrada

Una democracia hecha por jóvenes

Foto: Orlando Durán

Foto: Orlando Durán

Mientras este próximo 17 de noviembre, Día Internacional del Estudiante, los jóvenes del mundo estarán exigiendo, en las calles, sus derechos y reivindicaciones, desafiando la represión de los gobiernos llamados “democráticos”, Doraine, Reinier, Javier y Ana Laura celebrarán el día con la dicha de haber nacido en Cuba, y además con la mira puesta en el 19, fecha en que toda la Isla estará en un proceso de prueba dinámica con vista a otra expresión de verdadera democracia, las elecciones del 26 de noviembre. Lee el resto de esta entrada

Buscando la perfección

Muchas veces he oído hablar de como eran las Elecciones en nuestro país antes del triunfo de la Revolución. Nada más parecido a un show de mal gusto. El fraude y el abstencionismo inundaban los colegios electorales. Hoy la realidad es otra, el poder es verdaderamente del pueblo, no como en la antigua Grecia donde se cacareaba una democracia suprema, pero solamente era derecho de las clases dominantes.

En Cuba asistimos a las urnas convencidos de que no hay otro camino que no sea el del Socialismo, este voto significa, más que elegir a quienes nos representan, unidad y confianza en el sistema que construimos. Lee el resto de esta entrada

Ni mejores, ni peores. Solamente diferentes

Ayer en la noche nominé a mi candidato a Delegado a la Asamblea Municipal del Poder Popular, el que puede llegar hasta la Asamblea Nacional y ser parte de la dirección del país. Para ello no conté con nadie, es el que yo quiero,  incluso no existe ninguna norma legal que me obligue a nominar al que verdaderamente sea el mejor, sino al  que  creo que lo es, que pueda representar mejor mis intereses, no tiene que ser militante del Partido, puede ser católico, musulmán o ateo  y cualquier vecino puede votar o no  por él.

No  tengo una cédula electoral, que constituya una mercancía codiciada por sargentos políticos, no tengo pasquines que llenen las calles de mi Consejo Popular de propagandas, mi candidata, porque es mujer,  no  ha hecho campaña política para que yo la nomine, mucho menos tiene millones para invertirlos en anuncios televisivos. Lee el resto de esta entrada