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El parlamento que sueño…

Yo no tengo una cédula electoral, que constituya una mercancía codiciada por sargentos políticos. No tengo pasquines que llenen las calles de mi Consejo Popular de propagandas, mis candidatos no han hecho campaña política para que yo vote por uno de ellos y mucho menos tienen millones para invertirlos en anuncios televisivos, solo cuentan con la moral y los méritos.

Para nominar no conté con nadie, es el que yo quiero, incluso no existe ninguna norma legal que me obligue a nominar al que verdaderamente sea el mejor, sino al que creo que lo es, que pueda representar mejor mis intereses, no tiene que ser militante del Partido, puede ser católico, musulmán o ateo y cualquier vecino puede votar o no por él. Por si fuera poco mi delegada, ama de casa y vecina del barrio, llegó a ser diputada, esas son las bondades de un sistema que no es perfecto, es simplemente diferente.

Alguien me preguntó a qué parlamento yo aspiraba, aquí les dejo mi respuesta…

Yo quiero un parlamento que garantice la continuidad del socialismo, único sistema viable en la Cuba del presente y del futuro.

Yo quiero un parlamento que debata, que discuta los temas en profundidad, que tenga contradicciones, pues estas, mientras no sean antagónicas, siempre dan lugar al desarrollo.

Yo quiero ver los debates de ese, mi parlamento, en vivo por la Radio y la Televisión.

Yo quiero un parlamento de gente de pueblo, de gente sencilla, donde esté el héroe, el combatiente, el comandante del Ejército Rebelde, el internacionalista, pero también esté el hombre común, ese que anda por nuestras calles, que aunque hoy están allí con voz y voto, yo quiero que sean más. Que esté el barrendero que es héroe del trabajo, el campesino, el maquinista, el operario de la combinada millonario en arrobas de caña cortadas, el médico, el maestro,  el ingeniero, el joven, el estudiante.

Yo quiero un Parlamento donde jamás existan mercenarios, aunque puedan haber, incluso, ideas contrarias.

Yo quiero una Asamblea Nacional, no un Congreso de la República que antes prometía y nada cumplía al llegar al Capitolio.

Yo quiero una Asamblea Nacional electa por el pueblo, con la calidad del voto que merecen las primeras elecciones generales sin Fidel y en las que la Generación Histórica, aunque siga acompañándonos, decidió que era el momento de darle la tarea a otra generación, la que creció con la Revolución.

Y si algo no quiero es un Parlamento de élites políticas, de millonarios, de magnates inmobiliarios, de seres que son capaces de hacer y deshacer para mantener el asiento, de partidos políticos turnándose en el poder, eso ya lo desterramos, es pretérito y por tanto no podrá ser nunca presente ni futuro.

Ese es mi parlamento, el que votaré el próximo 11 de marzo, por Cuba, por el presente y por el futuro.

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Una democracia hecha por jóvenes

Foto: Orlando Durán

Foto: Orlando Durán

Mientras este próximo 17 de noviembre, Día Internacional del Estudiante, los jóvenes del mundo estarán exigiendo, en las calles, sus derechos y reivindicaciones, desafiando la represión de los gobiernos llamados “democráticos”, Doraine, Reinier, Javier y Ana Laura celebrarán el día con la dicha de haber nacido en Cuba, y además con la mira puesta en el 19, fecha en que toda la Isla estará en un proceso de prueba dinámica con vista a otra expresión de verdadera democracia, las elecciones del 26 de noviembre. Lee el resto de esta entrada