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En mi país la discapacidad no es sinónimo de limitación

Junto a mi hermana, Amandita

Junto a mi hermana, Amandita

Ser diferente al resto de las personas hace difícil la vida porque dejas de estar dentro de las reglas para formar parte de las excepciones. Soy un joven cubano que padece desde su nacimiento de una Parálisis Cerebral Infantil, para cualquier pequeño este diagnostico es devastador, para mi solamente el comienzo de una meta grande pero no inalcanzable.

Dar mis primeros pasos fue una batalla de 3 años y medio de ingresos en un hospital de rehabilitación en la  capital del país,  junto a mi madre y con el apoyo de mi papá que viajaba desde Camagüey hasta La Habana a 556 KM todos los fines de semana. De allí salí caminando sin costarnos un solo centavo, esto fue posible por tener el privilegio de nacer en Cuba y ser hijo de una revolución que no abandona a nadie. Lee el resto de esta entrada

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Defendiendo la verdad. La educación en Cuba

Foto tomada durante mi etapa de enseñanza secundaria. Me acompaña Irma, la madre de René.

Foto tomada durante mi etapa de enseñanza secundaria. Me acompaña Irma, la madre de René.

Gracias al intenso proceso de rehabilitación al que fui sometido desde mi nacimiento,  cuando cumplí los cinco años había vencido una de las batallas más importantes de mi vida, ya podía caminar, sin embargo, comenzaba otra más difícil, aprender a leer y escribir.

Para cualquier niño cubano, al ser completamente gratis,  esto es algo relativamente fácil, pero yo   padecía limitaciones muy acentuadas en los miembros superiores y en uno de mis pies, también serias dificultades en el habla, por eso se decidió por los especialistas que debía matricular en la Escuela Especial del Lenguaje Enrique José Varona. Lee el resto de esta entrada