Archivo del sitio

El socialismo es sexy

Hace tres años visité el Junge Welt, periódico alemán que en la antigua RDA era el homólogo del Juventud Rebelde. Mientras conversaba de financiamiento, técnicas periodísticas y hasta de un poco de ética, vi un cuadro que conserva una plana original del octubre de 1989, artísticamente muy bien concebida, con un despliegue fotográfico impresionante. Encabeza esa portada una foto de dos jóvenes señalando el horizonte, y la traducción del titular, para sorpresa mía, era algo así como “Mirando al futuro”. Desde ese día me he preguntado: qué futuro estaban mirando aquellos muchachos, cuando, unos 15 días después de esa publicación, el Muro de Berlín se vino abajo. Lee el resto de esta entrada

Anuncios

¿Existirá una tercera vía para Cuba?

Un grupo de jóvenes conversaba sobre el futuro de Cuba en el céntrico Parque Agramonte, al margen de la wifi especulaban como sería el país 15 o 20 años más tarde. Solo que en cada grupo hay alguien con comportamiento oveja negra, y en este caso no hubo excepción, uno opinó solo cuando la discusión se puso caliente. Apenas cinco palabras: “por eso yo soy apolítico”, y continuó diciendo “yo no opino, prefiero mantenerme en el centro, ni para un lado, ni para el otro”.

Parece que ser centrista o apolítico se vende hoy como una variante, pero cabría preguntarse qué hay detrás de esta opción. ¿Podrán los jóvenes cubanos mantenerse aislados de la política del país, sobre todo si en Cuba se habla de esos temas lo mismo en la cola de la bodega que en la guagua? Lee el resto de esta entrada

Una juventud encontrada

55-ujcHace unos días escuché a dos personas decir: por mucho que digan que no, la juventud está perdida. Esta architratada frase no es nueva, al parecer se ha repetido por siglos y a todos los niveles de la sociedad, tal es así que en 1953, el intelectual cubano Jorge Mañach dijo algo parecido. La juventud cubana está perdida, solo les interesan las fiestas y los bailes, se preguntaba entonces dónde están los Céspedes y los Agramontes. Tres meses después la respuesta llegó, un grupo de jóvenes asaltaba el Cuartel Moncada, era el resurgir de la caballería mambisa que pedía Mañach.

Pero hoy no son tiempos de probar a la gente en el Moncada, ni de escalar cinco veces la Sierra, tampoco de ir a Angola o a Etiopía a jugarse la vida como tantas veces hicieron nuestros tíos, padres y hasta abuelos. Alguien me comentó una vez que los jóvenes de hoy son tan o más revolucionarios que los de su época, pues la propia efervescencia que existía antes los enrolaba y además no tenían tantas preocupaciones que no fueran la de aportar al país.

Lee el resto de esta entrada